III Formación Voluntarios Febrero

III FORMACION VOLUNTARIOS FEBRERO 2021

III Formación para Voluntarios | La Humanidad del Corazón de Cristo y Santa Teresa

En esta sesión formativa promovida por el equipo de voluntarios del Santuario del Cerro de los Ángeles, el padre D. Arturo Díaz, nos lleva a la humanidad del Corazón de Cristo de la mano de Santa Teresa.

El padre Díaz, capellán del Monasterio de la Encarnación de Ávila, estructura su exposición en cuatro puntos con el fin de abordar este tema enormemente amplio: la búsqueda de Cristo; Cristo sale a su encuentro; las experiencias y, por último, las vivencias transmitidas. Pero, antes de desarrollar estos puntos, nos lleva a conocer la humanidad de Santa Teresa. Nos invita a derribar los estereotipos que se han instalado entre nosotros describiendo a la santa de Ávila como una mujer dura y excéntrica, cuando, en realidad, Teresa era una mujer “extraordinariamente humana”. No podía ser menos, al tratarse de una niña que, desde muy joven, se convirtió en el referente femenino de una familia de 12 hermanos. Una humanidad que pudo desarrollarse mucho más por el ambiente cultural en el que vivía, rodeada de libros de grandes autores conocedores del ser humano. Una humanidad que sigue viva hoy en sus hijas, auténticas transmisoras en el tiempo de la humanidad de Santa Teresa.

Teresa, añade el padre Díaz, no fue una mujer alocada que vivió en el aire, más bien todo lo contrario, una mujer que vivió con “los pies bien puestos en la tierra y el corazón en el cielo”. Una mujer armoniosa, tenaz, culta, amable, comunicadora… Con una imaginación bárbara. En ella la Gracia de Dios se va a hacer profunda y la va a llevar a una altura y nivel espiritual que pocos han conocido. Por eso será considerada maestra de espirituales, porque nos enseña y nos guía. Y lo más importante porque es “creíble” ya que predica con el ejemplo, no enseña nada que no haya experimentado.

Las vivencias que Santa Teresa nos transmite son creíbles porque comenzó desde abajo y así nos lleva Don Arturo a iniciar esta formación, partiendo de ese primer punto.

La búsqueda de Cristo.

Teresa ingresó en el convento por pura vocación, convencida de que Dios la llamaba. Es, a partir de ese momento, a sus 20 años, cuando comienza este camino de vida espiritual. Un camino que pasa por grandes momento de ascesis, llegando a experimentar “sequedad en la oración” pero, ni en esos momentos dejó de orar, siempre empeñada en esa búsqueda de Cristo. Y así, llega el añorado encuentro, de forma súbita y repentina, en el año 1554, ese momento que describe en El libro de la vida, 9.1.  Es ahí donde descubre la función salvadora de la humanidad de Cristo y se convierte en lo que Don Arturo Díaz llama “su segunda conversión”. Con el acompañamiento de sus directores espirituales, Teresa, va entrando en una dimensión celestial partiendo de la humanidad de Cristo, una humanidad que observa a través de las imágenes, especialmente de la Pasión de nuestro Señor.

En este primer tiempo de búsqueda es donde se irá fraguando la idea de fundar un convento en el que se viva de forma especial la oración, la soledad, la comunidad y el trabajo. Pero es en ese momento, en el que Teresa está convencida de que el siguiente paso en su vida será el cielo, se inicia una nueva etapa que será el segundo punto de la exposición de Don Arturo.

Cristo sale a su encuentro.

Cristo sale a su encuentro y lo hace en la Eucaristía, en la comunión. Destaca el padre Díaz cómo los encuentros de Santa Teresa van a ser en un marco litúrgico pues es también en un momento litúrgico, el rezo de las completas, cuando se produce su encuentro con María. Y todos estos momentos ahora se dan con la visión de un Cristo glorioso y resucitado.

Experiencias.

Con este tercer punto de las experiencias, se adentra el padre Díaz, en esos momentos extraordinarios de la vida de la santa que marcaron el propio monasterio de la Encarnación. La vida de Teresa está llena de experiencias de Cristo. La oración queda marcada por “la soledad, la presencia y el diálogo”. Nos invita a entrar en esa presencia de Cristo que va más allá del entendimiento y se adentra en otra dimensión, en Cristo. Es en este punto donde el padre Díaz  recuerda la experiencia culmen de la vida de Santa Teresa, la transverberación (Libro de la vida 29-13). Este momento único que la charla da paso a un análisis de las vivencias transmitidas, último punto de esta formación.

Las vivencias transmitidas.

En este último punto de análisis, D. Arturo Díaz, cierra esta formación retomando el objeto de la misma e insistiendo en cómo todas estas experiencias de la Santa nos llevan a la humanidad de Cristo “de forma magistral”. A lo largo de su vida, Teresa de Jesús, nos propone un itinerario en el que el objeto es “que la persona se cristifique, que tenga menos de uno y más de Cristo”, teniendo en cuenta que Santa Teresa percibe en Cristo una profunda humanidad, una “humanidad sacratísima” en la que lo humano de Jesús es transfigurado por la resurrección.