Retiro Mensual Enero 2021

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“LA UNIDAD, DON Y TAREA DE TODOS LOS CRISTIANOS”

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Coincidiendo con la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Padre D. Javier Merino López, medita sobre el don y la tarea de la unidad que tenemos cada uno de nosotros. Una llamada que se realiza desde los tiempos de los apóstoles, como comprobamos en los textos bíblicos extraídos de las cartas de San Juan o de San Pablo.

Don Javier nos hace reflexionar sobre esa tendencia a la división que observamos en la humanidad, algo que trasciende en el tiempo, las fronteras y las culturas. Vemos división, falta de unidad, desunión entre hermanos, matrimonios. La división es una tentación muy de nuestros días, dentro de la misma Iglesia falta unidad. Por ello, nos invita a volver al Corazón de Cristo como única manera de conseguir la unidad. 

Cristo sigue pidiendo lo mismo que pidió en la noche santa del Jueves Santo, pidió para que seamos uno: “…como Tú, Padre, estás en Mí y Yo en Ti”. Y en la Eucaristía, el Señor pide “que mi Cuerpo sea uno”. Esto nos hace ver que el pecado que más le duele al Padre es que no busquemos la unidad, que no queramos ser uno, que nos dé igual el de al lado.

San Pablo, en la I Carta a los Corintios, avisa de los peligros que está habiendo en la comunidad por la desunión entre los mismos cristianos. También San Pablo recordaba que todos nosotros, vengamos de donde vengamos y tengamos la condición que tengamos, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un sólo Cuerpo. 

Son muchos los pecados, contra la unidad. En esta reflexión, Don Javier se centra en algunos: la curiosidad, la envidia, la avaricia, la soberbia, el chismorreo… Y para hacer nuestro propio examen de conciencia, nos plantea sencillas preguntas: ¿cuándo cada uno de nosotros hemos sido causa de desunión?, ¿cuándo hemos sido excesivamente críticos, impacientes o nos hemos dejado llevar por los prejuicios?, o, también, ¿cómo hemos vivido el perdón?

El Papa Francisco nos advierte también del peligro del chismorreo: los chismes cierran el corazón de la comunidad, cierran la unidad de la Iglesia. El gran chismoso es el diablo. Y no olvidemos que “diablo” significa “el que hace dos cosas de una; el que separara, divide”. Don Javier mencionó también al Padre Francisco Tarín SJ (una biografía suya es el “El león de Cristo”), quizás el misionero popular más importante de España, cuya encendida acción pastoral promocionó el perdón entre familiares y vecinos por los pueblos de España.

Terminó Don Javier con la oración de San Francisco de Asís “Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz”.