Oración de los primeros viernes de mes | San John Henry Newman
Viernes 1 de mayo de 2026
"Somos verdaderos siervos de Dios
(si hay) deseo de servirle mejor"
(San John Henry Newman)
Continuamos con la vida de Newman y su misión como católico.
En 1850, el Papa Pío IX restableció la jerarquía católica en Inglaterra y Gales tras casi 300 años de represión, lo que provocó una fuerte reacción anticatólica conocida como la “agresión papal”. Newman defendió esta medida del Papa impulsando y colaborando con conferencias a cargo de laicos en las principales ciudades. Sin embargo, fue calumniado y condenado injustamente por difamación. Newman apeló y tiempo más tarde el veredicto fue anulado. Los católicos de todo el mundo lo apoyaron.
Aún le esperaban muchas más dificultades. Durante 20 años, de 1850 a 1870, muchos de sus proyectos fracasaron. En 1851, le encargaron la tarea de fundar una universidad católica en Dublín. Newman fue nombrado rector y comenzó a llevar a la práctica su idea de una universidad. Defendía una educación liberal —el estudio por el saber mismo, no meramente por la formación técnica— que busca la verdad y armoniza la ciencia con la teología, la cual consideraba la «reina de las ciencias», y que diera protagonismo a los laicos. Newman quería crear un laicado católico «bien instruido» que pudiera defender su fe en el mundo profesional y social. Sin embargo, la desconfianza del arzobispo de Dublín hacia esta visión dificultó su labor y renunció al rectorado en 1858.
También trabajó mucho en una nueva traducción de la Biblia, proyecto que acabó siendo abandonado por los obispos, y dirigió la revista Rambler, a la que tuvo que renunciar por polémicas sobre el papel de los laicos. Fue acusado de herejía en Roma y sufrió incomprensiones por sus ideas sobre el poder papal. Una carta de Propaganda Fidei no le fue entregada, creando en Roma una mala impresión sobre él, al no responder. Estos contratiempos le llevaron a no escribir nada durante cinco años (1859-1864) y a retirarse de la vida pública e intelectual más visible. Fue un periodo de silencio interior que dedicó a su labor como sacerdote en el Oratorio, a la oración, al acompañamiento de fieles y la correspondencia privada.
Nos dice san John Henry: “Una de las pruebas principales de que somos verdaderos siervos de Dios es nuestro deseo de servirle mejor. Podéis estar seguros de que un hombre satisfecho de su estado espiritual como cristiano, se encuentra, como mucho, en una situación oscura y peligrosa”.
Señor, ayúdame a ser humilde y dejarme enseñar por los santos. San John Henry me enseña la importancia de formarme en mi fe para crecer y ser tu testigo; y así, también, poder servirte mejor a Ti y a la Iglesia. Que así sea en mi vida, Señor.
JESÚS, MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN, HAZ MI CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO.
